El día que Microsoft perdió los papeles

Microsoft acaba de presentar una tableta propia que aspira a competir con el iPad y ejecuta Windows 8, el arriegado sistema operativo que aparecerá a final de año. Habrá quien lo consideren un paso lógico, teniendo en cuenta el potencial del mercado, la enorme apuesta de Microsoft con Window 8 y el hecho de que hace muchos años que el gigante de Richmond ya no es una empresa sólo de software, también hace hardware de calidad como la Xbox 360 o de menos calidad como el Zune. Pero la realidad es que Microsoft ha perdido los papeles esta vez. A lo grande.

Hay que remontarse treinta años atrás para darse cuenta de que la apuesta de la integración hardware/software fue de Apple (y fracasó) y la apuesta por las licencias fue de Microsoft. Con ella se hizo la empresa que es hoy. Microsoft podía entrar a hacer periféricos (teclados, ratones, etc…) pero bajo ningún concepto podía lanzar hardware propio que ejecutara sus sistemas operativos en competencia con el resto de integradores. Eso sería jugar sucio porque Microsoft jugaría con ventaja en la tecnología y jugaría con ventaja en el mercado, apoyándose en una marca que los integradores contribuyeron a engrandecer.

Cuando en la presentación preguntaron a Ballmer por la reacción de las empresas que van a crear tablets con Windows 8 al saber que Microsoft iba a ser competencia, la respuesta de Ballmer fue tremendamente clara. Nada de palabras amables: “No comment”. Microsoft no puede permitirse fracasar con Windows 8 en tablets ni puede permitirse el largo plazo de maduración que le está costando a Windows Phone abrirse paso en el mercado. Necesita éxito para contrarrestar al iPad y lo necesita ya porque de lo contrario se van a encontrar fuera de juego. No puede esperar a que los integradores encuentren por su cuenta y riesgo el tablet perfecto para comptir con Apple. La solución desesperada: apuñalar por la espalda a sus partners de décadas y salir a competir al mercado con una oferta integrada atractiva (a primera vista lo parece), compatibilizándola con el modelo clásico de licencias. Si yo fuera integrador ya estaría revisando todos mis contratos con Microsoft para ver de qué maneras los han pisoteado.

Microsoft ha perdido los papeles al intentar convertirse en Apple con una oferta integrada y querer seguir siendo Microsoft a la vez. Vaya por delante que creo que en los últimos años están haciendo muchísimas cosas bien y probablemente en los próximos años recojan los frutos de ello (de hecho, probablemente el tablet presentado sea muy interesante). Pero al mismo tiempo están perdiendo demasiadas apuestas estratégicas, y se han dejado adelantar hasta tal punto en otras que lo tienen muy difícil para ser el referente que fueron en el pasado. No me sorprende el nerviosismo que despiden acciones como la presentación del Surface.

Sobre el dilema rescate/salida del euro

Ahora más que en ningún otro momento de la historia la humanidad se enfrenta a una encrucijada. Un camino conduce a la más absoluta desesperación. El otro, a la extinción total. Recemos para tener la sabiduría de elegir lo correcto.

Woody Allen

La -estéril, absurda y contraproducente- polémica sobre el Huffington Post

He asistido atónito a la polémica que se ha creado en torno al lanzamiento del Huffington Post por aquello de que no pagan a los bloggers. A veces los niveles de hipocresía en nuestro país baten récords, y esta polémica no es excepción.

En 1998, cuando empecé a dirigir un medio digital sin ánimo de lucro con una veintena de colaboradores de todo el mundo todavía no había olvidado que acabábamos de salir de una crisis económica espantosa. Publicar en la Red era un privilegio, y muchos de los colaboradores o fundadores (hoy gigantescos profesionales de la Red como David Carrero, David Boronat, Christian van der Henst, Alberto Pena, Gonzalo Álvarez Marañón o Blanca Salvatierra, por citar algunos) publicaban un contenido espectacular por amor al arte y con la recompensa que ofrecía el posicionamiento como pioneros de la Red.

En mi carrera profesional he escrito cientos de artículos, y menos de un 10% han sido pagados. En prensa papel solo he cobrado uno de decenas. He participado en charlas, mesas redondas, talleres y conferencias sobre Internet, tecnología o contenidos. Gratis. Y lo único de lo que me arrepiento es no haberlo hecho más y haberlo abandonado en los últimos años por razones profesionales. Porque todo lo que hice gratis me abrió puertas profesionales que me han permitido desarrollar mi carrera (no en el campo del periodismo, sino de la tecnología e Internet). Escribir gratis es lo más lucrativo que he hecho en mi vida.

Ahora mismo hay decenas de medios en España que no pagan determinadas colaboraciones o columnas. Creo que el único delito del HuffPo ha sido decirlo abiertamente. La profesión está en un proceso de redefinición en el que los grandes medios (y los grandes grupos) con grandes plantillas y presupuestos van a desaparecer porque la Red impone estructuras más livianas y ágiles. Las vías de ingresos en la Red son en muchos casos inciertas y lanzar un medio se convierte en un ejercicio de equilibrismo financiero de padre y muy señor mío. Lo haga PRISA o lo monten cuatro amiguetes. La redacción del HuffPo en español la componen ocho personas, una cifra impensable para una redacción hace unos años, pero así es como se empiezan los proyectos en la era del desapalancamiento. Así es como lo hacíamos intuitivamente en el comienzo de todo esto.

Me parece profundamente hipócrita recibir un nuevo proyecto a balazos solo porque ha tenido un éxito descomunal en otro país y no remunera a sus colaboradores, cuando decenas de medios hacen exactamente lo mismo. Estamos rodeados de redes de blogs que pagan miserias a sus colaboradores y generan contenido fotocopiado cuando el periodismo debe ir buscando ante todo la originalidad y la voz propia.

Soy consciente de que la situación de muchos periodistas es dramática. Soy consciente de que un periodista recién salido de la facultad no encuentra trabajo fácilmente. Pero también soy consciente de que para hacer periodismo ya no hace falta una rotativa y grandes medios económicos. Los periodistas que no quieran trabajar gratis pueden trabajar para sí mismos, para su marca y su posicionamiento, igual que una panda de locos hacíamos en el 98, antes de que llegara la Internet comercial y montase grandes redacciones al estilo del siglo XX (¿qué fue de ellas, por cierto? ¿Queda alguna viva?). Puede hacerlo en el HuffPo o en WordPress.com o donde le salga de las narices. Y puede publicar lo que le dé la real gana.

Podemos cabrearnos con el mundo porque las cosas han cambiado. Podemos despotricar contra los grupos de medios, contra el sueldo de Cebrián, contra los políticos, contra Moody’s, Fitch, Merkel y la madre que los parió. Pero criticar, con las maneras destructivas y ofensivas que han utilizado muchos contra el HuffPo es ignorar el principio de la realidad y tirar piedras contra el propio tejado de los periodistas y del periodismo. Ojalá surjan muchos HuffPos y ojalá tengan un éxito abrumador, será la mejor noticia para la profesión periodística y para los profesionales del periodismo. A mí me entran ganas de revivir DiarioRed sólo de pensarlo.

Reset

Dicen que vivimos la época del gran Reset, el momento de repensarlo todo. Las corrientes subterráneas del cambio, latentes durante décadas, están aflorando y obligándonos, con inusitada rapidez, a repensar los cimientos de grandes pilares de nuestra sociedad.

Así que nos vemos en la obligación de reinventar la economía, demasiado anclada en la sociedad industrial, demasiado lastrada por vicios adquiridos durante décadas, demasiado obsesionada con el crecimiento, el consumismo o la especulación.

Tenemos que reinventar la política, refugio de mediocridad, desconectada de las realidades sociales y anclada en viejas ideologías que a casi nadie representan hoy día, pese a que siguen sirviendo de coartada constante para las tretas sentimentales de los políticos.

Tenemos que reinventar la sociedad, demasiado acostumbrada a una falsa sensación de riqueza creada por la economía y la política. También acostumbrada a dejar hacer, a no inmiscuirse, a no exigir, a obedecer dictados explícitos o implícitos, a ser pieza necesaria de los mecanismos de consumo.

Tenemos que reinventar el management y la empresa, repleto de lugares comunes y escaso en inventiva. Repleto de gestores desapasionados. Sometido invariablemente al Excel, al corto plazo, renunciando al futuro para enjugar el presente. Lleno de “bean counters” y “suits”, escaso en visionarios. En un mundo en el que Apple es la excepción hay motivos para reinventar muchas cosas.

Hay que reinventar mucho más: la educación, las relaciones sociales, las relaciones internacionales, la propiedad intelectual, nuestros propios estilos de vida… En muchos casos, a nosotros mismos.

Y en lo que toca a DiarioIP y a quien esto escribe, para no ser excepción, toca darle también al reset. Y eso es lo que hago. Ahora mismo. Con este post.

Adios, Steve

Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do.

Steve Jobs

El porqué de las empresas

Este vídeo de TED es una brillante (y extraordinariamente simple) explicación del éxito o el fracaso de las empresas, las culturas empresariales o el ADN corporativo que tantos ríos de tinta hacen correr constantemente. Y que en muchas ocasiones hacen complicado lo sencillo. Por lo general es muy fácil explicar qué hace una empresa u organización, y es muy fácil explicar cómo lo hace, y suele ser bastante difícil explicar por qué lo hace. Y sin embargo es algo que tienen muy claro los grandes profesionales en grandes empresas (que no empresas grandes), muchos fundadores de empresas o lo que solemos denominar “el talento”, que en muchos casos es capacidad para alinearse con ese propósito fundamental y dedicar todas tus energías a llevarlo a cabo sin perder de vista el fin último.

El porqué no es un requisito (o un indicativo) sine qua non del éxito, y sin embargo un porqué poderoso puede marcar la diferencia entre la mediocridad y la brillantez, entre la capacidad de atraer y retener talento o de perderlo a espuertas si se pierde el norte. Las empresas sin alma, dirigidas por directivos sin alma, atraen sin remedio recursos mediocres, y pierden sin remedio el talento comprometido, entrando en una espiral sin rumbo en la que todos siguen las directrices de arriba sin saber muy bien la razón y en la que tarde o temprano se consuman desastres de difícil solución.

En esta época de crisis muchas empresas han supeditado sus porqués, lo que debía regir de manera ultimísima toda su gestión desde dentro hacia fuera, a la obtención de resultados inmediatos y al cortoplacismo miope. Y otras han reforzado sus planteamientos de origen y han apostado todo a ese número. Seguro que han caído empresas de ambos lados. Pero seguro que, dentro de dos, cinco, o diez años, las empresas que no solo sobrevivan sino sean líderes de sus industrias (o de aquellas nuevas en las que hayan querido aventurarse) estarán del lado de quienes sabían porqué. Y por eso es importante.

No les votaré… por coherencia

No he escrito mucho sobre la Ley Sinde (o sobre casi nada últimamente), pero uno de los pocos artículos que escribí el año pasado –La Libertad no es negociable– lo dediqué a LES y a lo que haría si se aprobaba:

Si la ley pasa el trámite parlamentario y entra en vigor, en las próximas elecciones no votaré a ningún partido que no defienda explícitamente la retirada de esta disposición de la ley y la vuelta a un régimen en el que los jueces sean los únicos garantes de los derechos y libertades de ciudadanos o empresas. No votaré a ningún partido que haya apoyado la puesta en marcha de esta ley, sea de las siglas que sea. Y pido a cualquiera que lea este artículo que haga lo mismo. Porque pocas cosas hay más innegociables en nuestra sociedad que la libertad, y no tenemos ningún instrumento más poderoso que la red para ejercerla.

No me gusta nada hablar de política, sobre todo porque la política moderna está al servicio de la división y el enfrentamiento. Pero lo que ha pasado con la Ley Sinde cierra un primer ciclo que el PP comenzó con la LSSI y que empieza a convertir la Red en el cortijo de políticos, intereses económicos miópicos y telecos. Al mismo tiempo que Wikileaks deja al descubierto las vergüenzas de la diplomacia internacional y que diversos regímenes dictatoriales caen, en cierta medida, gracias al poder instrumental de la Red, en España empiezan a tomarnos -a los ciudadanos- por el pito del sereno.

El movimiento #nolesvotes puede ser el comienzo de una insurrección que empiece a destapar la podredumbre de la política española. O quedarse en agua de borrajas (que es lo que suele pasar con estas cosas). Me importa bastante poco, tiene mi apoyo hasta donde llegue. Yo en mayo no votaré ni a PSOE ni a PP, pero votaré, probablemente a quien más pueda hacerles daño (y francamente, ahora mismo me importa muy poco cuales sean las siglas que tenga ese partido). Porque ya está bien de que nos tomen por mamarrachos.

La hora de volver a casa

Que en el último año haya escrito un mísero post en este blog da una medida de lo que ha sido este último año, personal y profesionalmente.  Probablemente lo más importante de las crisis (personales, profesionales, económicas, u otras) es que a menudo nos sirven de brújula para encontrar nuestro rumbo, aunque todo a nuestro alrededor sea desesperanza, desorientación o frustración. A mi la brújula me suele llevar a casa, que en la Red es este blog. En 2011 se cumplirán 13 años desde mi primer artículo en la Red, los mismos desde que tomé las riendas de Las Noticias en la [Red] de Berto Pena, más tarde DiarioRed (hoy otra publicación casi difunta), y 12 desde que empecé a trabajar profesionalmente en el mundo de la tecnología e Internet, donde he hecho prácticamente de todo y he acabado dirigiendo maravillosos proyectos y fantásticos equipos. También se cumplirán 6 años desde que arranqué este blog.

La situación en Internet hoy es mejor y peor que nunca. Mejor, porque Internet ya no es hoy un lugar marginal, sino un espacio que ocupa grados de relevancia extraordinarios en la sociedad, la economía o el mundo de la empresa. Peor, porque la ofensiva de los gobiernos y las industrias moribundas contra la naturaleza intrínseca de la Red promete ser un campo de batalla terriblemente sangriento en los próximos años.

Estoy convencido de que los próximos años serán tan fascinantes -o más- que los anteriores, tanto desde el punto de vista de la tecnología, como de los cambios sociales, el comercio electrónico, las aplicaciones web, la comunicación y el lugar de la Red en las empresas. Leo por todas partes que debería elegir un nicho, especializarme y escribir solamente de una cosa. Desgraciadamente yo no puedo hacer eso. Porque a mí me interesan unas cuantas decenas de nichos y me gustan tanto el diseño web como el penúltimo modelo de negocio nacido de la Red o la enésima revolución surgida de Twitter.

Pero lo que sí tengo muy claro es que es la hora de volver a casa. Esto de la crisis está muy bien y ha sido divertido durante un tiempo, pero se acabó. Al menos, en este blog no va a haber crisis de ningún tipo. Si queda por ahí algún lector de las cosas que solía escribir (aquí o en otros sitios), que sepa que van a cambiar en cierta medida. La nueva leyenda de mi blog es: “Internet, Tecnología, Gestión… y otros fenómenos paranormales“.  Lo de los fenómenos paranormales tiene su punto de ironía y su punto de realidad: desde que la red es Red se ha tratado Internet como un fenómeno extraño, y sus herramientas como magia. Más o menos igual que la tecnología. La ignorancia, tan atrevida ella, hace que se trate a la web como algo enormemente fácil de crear. No sé cuantas veces habré oído aquello de “¿esto no es cortar y pegar?”, pero creo que si me dieran un céntimo por cada una sería millonario.

Lo que sí he añadido sin ironía es lo de la gestión, que es un tema que me interesa cada día más. Si la actual crisis ha demostrado algo es que la -buena- gestión es un fenómeno paranormal. Lo es en los ayuntamientos, en las comunidades autónomas, en los gobiernos centrales, en los bancos centrales, y en un número incalculable de empresas. La crisis ha dejado con el culo al aire a maravillosos gestores que en condiciones normales no sabrían gestionar ni la hucha de sus hijos. Así que a mis temáticas habituales añadiré una dosis de seriedad y algunos posts dedicados a la gestión, al entorno de trabajo, a los modelos de negocio en Red, a los creadores de nuevos negocios. Me interesan muy poco -o nada- las empresas del siglo XX, que funcionan igual que en el siglo pasado, con estructuras del siglo pasado, jerarquías del siglo pasado y directivos y sindicatos del siglo XIX. Son los que han provocado esta crisis o la están empeorando. Yo hablaré de nuevos modelos de gestión y nuevos modelos de empresa, los que están trabajando para ganar las batallas del futuro y no las del pasado. Si alguien se aburre que cambie de canal 🙂

Así que yo vuelvo a casa. Estoy todavía con los cimientos: un tema en blanco, medio traducido, las páginas estáticas vacías, las categorías desordenadas, las ideas desperdigadas y las ganas, tal vez excesivas. Pero podéis pasaros cuando queráis y espero estar muy a menudo. Sin crisis que valgan.

He ilustrado este post con la famosa imagen que el gobierno británico planeó distribuir en caso de invasión durante la Segunda Guerra Mundial. Dice algo así como “mantengan la calma y sigan adelante”. El mundo puede estar temblando bajo nuestros pies, pero la determinación no tiene freno, ni prisas, ni desánimo, ni cansancio.

Manifiesto por una Red Neutral

(A reproducir, publicitar, tatuar, gritar, reclamar, exigir, leer, hacer leer, obligar a repetir mil veces en la pizarra a directivos de telecos y políticos, menear, tuitear, retuitear, postear, megustear, y todas las combinaciones posibles para difundir este manifiesto donde y cuando haga falta, hasta que nos hayan garantizado por escrito y con todo el peso de la ley que Internet es y será neutral y un espacio para la libertad individual y la libertad de mercado).

Los ciudadanos y las empresas usuarias de Internet adheridas a este texto MANIFESTAMOS:

  1. Que Internet es una Red Neutral por diseño, desde su creación hasta su actual implementación, en la que la información fluye de manera libre, sin discriminación alguna en función de origen, destino, protocolo o contenido.
  2. Que las empresas, emprendedores y usuarios de Internet han podido crear servicios y productos en esa Red Neutral sin necesidad de autorizaciones ni acuerdos previos, dando lugar a una barrera de entrada prácticamente inexistente que ha permitido la explosión creativa, de innovación y de servicios que define el estado de la red actual.
  3. Que todos los usuarios, emprendedores y empresas de Internet han podido definir y ofrecer sus servicios en condiciones de igualdad llevando el concepto de la libre competencia hasta extremos nunca antes conocidos.
  4. Que Internet es el vehículo de libre expresión, libre información y desarrollo social más importante con el que cuentan ciudadanos y empresas. Su naturaleza no debe ser puesta en riesgo bajo ningún concepto.
  5. Que para posibilitar esa Red Neutral las operadoras deben transportar paquetes de datos de manera neutral sin erigirse en “aduaneros” del tráfico y sin favorecer o perjudicar a unos contenidos por encima de otros.
  6. Que la gestión del tráfico en situaciones puntuales y excepcionales de saturación de las redes debe acometerse de forma transparente, de acuerdo a criterios homogéneos de interés público y no discriminatorios ni comerciales.
  7. Que dicha restricción excepcional del tráfico por parte de las operadoras no puede convertirse en una alternativa sostenida a la inversión en redes.
  8. Que dicha Red Neutral se ve amenazada por operadoras interesadas en llegar a acuerdos comerciales por los que se privilegie o degrade el contenido según su relación comercial con la operadora.
  9. Que algunos operadores del mercado quieren “redefinir” la Red Neutral para manejarla de acuerdo con sus intereses, y esa pretensión debe ser evitada; la definición de las reglas fundamentales del funcionamiento de Internet debe basarse en el interés de quienes la usan, no de quienes la proveen.
  10. Que la respuesta ante esta amenaza para la red no puede ser la inacción: no hacer nada equivale a permitir que intereses privados puedan de facto llevar a cabo prácticas que afectan a las libertades fundamentales de los ciudadanos y la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones.
  11. Que es preciso y urgente instar al Gobierno a proteger de manera clara e inequívoca la Red Neutral, con el fin de proteger el valor de Internet de cara al desarrollo de una economía más productiva, moderna, eficiente y libre de injerencias e intromisiones indebidas. Para ello es preciso que cualquier moción que se apruebe vincule de manera indisoluble la definición de Red Neutral en el contenido de la futura ley que se promueve, y no condicione su aplicación a cuestiones que poco tienen que ver con ésta.

La Red Neutral es un concepto claro y definido en el ámbito académico, donde no suscita debate: los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiado, trazado, archivado o analizado en su contenido, como correspondencia privada que es en realidad.

Europa, y España en particular, se encuentran en medio de una crisis económica tan importante que obligará al cambio radical de su modelo productivo, y a un mejor aprovechamiento de la creatividad de sus ciudadanos. La Red Neutral es crucial a la hora de preservar un ecosistema que favorezca la competencia e innovación para la creación de los innumerables productos y servicios que quedan por inventar y descubrir. La capacidad de trabajar en red, de manera colaborativa, y en mercados conectados, afectará a todos los sectores y todas las empresas de nuestro país, lo que convierte a Internet en un factor clave actual y futuro en nuestro desarrollo económico y social, determinando en gran medida el nivel de competitividad del país. De ahí nuestra profunda preocupación por la preservación de la Red Neutral. Por eso instamos con urgencia al Gobierno español a ser proactivo en el contexto europeo y a legislar de manera clara e inequívoca en ese sentido.