Escuadrón -suicida- AEDE

Me desayuno hoy con la deliciosa noticia de que Google News España planea cerrar sus puertas si se aprueba finalmente el canon AEDE. Una pésima noticia a todas luces, con la salvedad de que es una decisión que merece el aplauso porque da un portazo en las narices al sinsentido promovido por la AEDE y secundado obedientemente por el partido socialista-popular.

Hacer descaradamente leyes a medida de los intereses de los poderes empresariales en declive y contra los poderes empresariales en auge puede entrañar ciertos problemas de ejecución. Por ejemplo, que la(s) empresa(s) perjudicada(s) decidan mandar a freír espárragos al legislador porque parte de su negocio no consiste en regalar dinero alegremente, o dar limosna, a las industrias en declive.

La particularidad de la ley española creada ad hoc es que convierte la remuneración en algo irrenunciable para los editores, así que afecta tanto a los grupos editoriales que quieren cobrarla como a los medios digitales que no tienen el menor interés en perseguirla (algo que, por otro lado, probablemente sea ilegal). Luego la única opción que le queda a Google frente a eso es cerrar Google News, y ya veremos si no tiene impacto sobre la presentación de los resultados de búsqueda como ha ocurrido en Alemania.

El escuadrón AEDE, experto en embarcarse en operaciones suicidas desde hace 15 años, ha dado con la horma de su zapato. Alguien lo suficientemente poderoso y lo suficientemente razonable para no tener problema en evidenciar el sinsentido y el ridículo absoluto de pagar a aquellas empresas a las que generas valor. Porque, en última instancia ahí está el problema: Google genera valor para los editores, por la vía del tráfico. Los editores, para Google, generan un valor completamente marginal junto a mil millones de webs. ¿Quién es más valioso para quién? La respuesta es bastante obvia.

No ocurre muy a menudo que la legislación, la política, y los juegos de poder se topen con el sentido común tan de bruces. Pero cuando ocurre hay que tomarse un ratito para disfrutarlo. Y ahora la gran pregunta… ¿se aprobará el canon suicida de la AEDE?

 

¿Comentarios?

1 comentario

  1. Pingback: O hai let me wanna-be! pe Trilema - Un blog de Mircea Popescu.

Next ArticleCarta a la AEDE: os habéis quedado cortos